
Cumplimiento de años (Mati Morán)

Estoy un poco sordo?
Inmoralidades del lenguaje
·El acto típico debe estar acabadamente descripto en la norma.
·Imprecisiones de esta envergadura conducirán irremediablemente el proyecto hacia el fracaso.
·Y vinculado al tópico en estudio, me gustaría traer a colación, una apreciación del Dr. Fontán Balestra.
Segundo escrutinio: Ballotage
A votarr!
Desmond y Juliet

Puntos de contacto entre los parciales y el grandt
Hoy martes, día de metabolizar la fecha, y ya unas cuantas fechas más lejos del comienzo, en mi cabeza se cruzaron dos pensamientos que viajaban en sentido inverso, y si no inverso, al menos autónomo; si no autónomo, al menos autárquico. Cada uno estaba esperando el spot de luz señalando que salían a escena, que me iba a poner a pensar en ellos, tenía al Mercosur y al Grandt. ¿Grandt y Mercosur? Puedo explicar la presencia de ambos.
El Grandt estaba ahí porque estaba pensando en que mi equipo precisa un cambio en la mitad de la cancha pero que el presupuesto, si cambio a Mancuello no llega a los dos millones; el Mercosur tenía más protagonismo porque estaba cargado de conocimiento para hablar de él en un oral. Visto en cámara lenta el choque de cuestiones habrá parecido al principio un hecho aislado, poco relevante, un tanto de no temer. Pero cuando de entre las ruinas apareció esta idea mutó el panorama.
Volvamos al asunto del camino que llevaban los pensamientos: yo cavilaba acerca de un hecho notorio -casi evidente- vinculado al rendimiento de mi equipo, su creciente efectividad producto de una regularidad encomiable, y otro más deductivo que me llevaba a pensar si quizás esa regularidad no me jugaba en contra y no era mejor un equipo que no me rinda hasta que meta un pico en alguna y que entonces me lleve el podio. Pasa que mi equipo, flamante como estaba antes de estrenar en la 4° fecha era para mi una garantía de puntaje alto. La falta de suplentes titulares me generaba algunas dudas, pero si apostaba a que todos mis titulares me jugaran bien, buena vida. Por ahí venía aproximadamente cuando la certeza de un parcial cirniéndose sobre mí me hizo asustar y medio que traté de volver al Mercosur y a sus órganos con capacidad decisoria. Ese habrá sido el instante previo al impacto. De ahí en adelante no recuerdo todo, tengo nada más que imágenes.
un parcial. mi equipo de grandt. el momento de leer las consignas. el relevamiento de la actuación de mis jugadores durante todo el fin de semana en cada partido. las dudas por lo que no sé o no entiendo. La desazón porque mi arquero no defiende valla invicta. La sensáción de que pese a haber estudiando me van a clavar. la sensación de que aunque paré los once que para mi ganaban el premio, estoy abajo de los 50 puntos. si es oral, el miedo a la pregunta animal, cagazo de que de atras de las profesoras me aparezca el forro de rozín y me pregunte algo que no sé. las ganas de que mis defensores metan gol. la bronca por haber pasado de largo el tema que más preguntan. el odio por tener a ese jugador en el banco o haberlo sacado en las fechas anteriores del equipo. las ganas de mandar dame pin al 66066 para que me vengan las respuestas al punto c de la consigna 7. el entusiasmo con que escriben mis compañeros. lo lejos que queda la punta en el torneo de amigos. la revelación de que aun si hubiese estudiado más, las preguntas que me tocaban iban a ser peores. la sospecha de que esas figuras inesperadas o esos goleadores de ocasión podrían haber estado en mi equipo, pero que de haberlo estado no me habrían jugado tanto.
Gente como uno

Ultraviolento
Si hubiese tenido DVD y banda ancha mientras tenía edad y ritmos de escuela hoy sería otro. Otro con toda el rigor de la palabra; no sería yo. Sería quizás y a lo sumo, mi hermano. Igual, aunque no estuvieron en aquella época, ámbos dos entraron a mi vida al poco tiempo de haber dejado el buzo de egresados, que desde la primera lavada me quedó anatómico, en el recuerdo. En aquel entonces, año 2005, todavía existían videoclubes y canchas de paddle y Blockbuster te ponía en la pared de estrenos películas de lomo ancho no rebobinadas. Re-bo-bi-na-das. De a poco comenzaban a circular las listas de discografías en MP3 y junto con lo nuevo nuevísimo, clásicos de siempre en DVD. No confiaba del todo en el proveedor asi que elegí de entre todas una sola: La Naranja Mecánica. El DVD tuvo eso de revivir películas que en formato video hubiesen muerto sin generar curiosidad ni culpa y darles nueva vida. El efecto sildenafil en el pacman, a gran escala.
Anthony Burgess escribió La Naranja Mecánica en 1961. Aunque no hablaba de la selección de Holanda del 74, debe haberle agradado que bautizaran así a aquel equipo rebozante de cracks en el que Cruyff la descocía después de fumarse un puchito en el entretiempo. Para no perder el relato cuando no se acordaba una palabra se inventó una jerga medio choreada del ruso con muy buenos resultados. Después de haber visto la película en inglés fue muy bajo el momento que empecé a leerlo y encontraba traducidas todos los términos que se llevaban los aplausos. Es difícil que durante unos cuantos días post peli no metas en tus oraciones esas nuevas palabras. Y es exponencialmente difícil sostener eso tan lindo de decir de casi todas las adaptaciones al cine: "no, pero la novela es todavía mejor."
El miércoles, haciendo un zapping radial me encontré con ULTRAVIOLENTO, quizás la canción más conocida y menos cantable de los violadores, esto último no por enemistad de ninguna índole con ellos, sino por lo intrincada que es la letra. Hasta donde sé, es la única canción en Nadsat de la historia de la música.
Hoy caminaba por un pasillo de la facultad y empecé a sentir cada vez con mas nitidez, a medida que me acercaba al aula que cursaba, una música de corte sensorial que no puedo negar me hizo sentir bastante desorientado. Lo cotidiano tiene eso de que con un poco de música se resignifica muchísimo. El viaje con banda de sonido tiene esa gracia cinéfila de sentir que todo a tu alrededor pasa como en una película. Avanzaba por ese pasillo del segundo piso como si un otro me hubiera incorporado a mí en lo que él estaba escuchando. No era música en realidad, eran sonidos ensamblados, algo futuristas, difíciles de descifrar, oscuros. Como oliendo el sonido Kubrick de la primera escena en el Korova, me asomé y encontré que en el Salón de los Pasos Perdidos la estaban proyectando.
Esta acumulación de sucesos me trajo hasta aquí. Los dejo con la inquietud para que rastreen lo comentado ut supra.
Capitán Iluso
Cumplimiento de años (Pablo Brian)
Primer Escrutinio
En una reñida votación, los votantes han determinado que very varieté es un helado de supermercado. El querido balde. Me parece apropiado porque, igualito al blog, a veces está bueno y a veces no.
En la otra, menos disputada, vinculada con el gusto de helado, y demostrando el rigor moral de los votantes, se eligió frutilla al agua. Creo que esto tiene que ver con que los votantes de helado de supermercado no podían elegir otro gusto
No-te-puedoo
"Alcanzará con decir que me tomé el colectivo porque el tren funcionaba con demora. Al escuchar al guarda -jeje al guaaardaa!-, comprendí de inmediato que no iba a volverme en ningún vagón: accidente entre flowers y little horse.
Ecuacioné mis alternativas de retorno y resolví conectar el 96 en Caballito, vía Primera Junta. Nada sorprendente sucedió en el subte hasta que llegó el colec; tampoco en el bondi pasaba mucho cuando se dio que se desocupó un asiento doble del lado del pasillo y se sentó una rubia. Y encima de ella, OTRA MINA! oponiéndole un mejor derecho sobre el asiento (lo esperaba desde antes ¿?) que le saltaba exigiéndole que se levantara. Algunos nos reíamos de lo grotesco de la situación, otros miraban incrédulos y otros tomaban una participación más activa haciendo comentarios de ocasión "qué vergüenza", "por favorrr", "este país...", "pero qué bonito". Esta situación se prolongó hasta que el pasajero que iba contra la ventanilla, a punto de ser víctima de la disputa, se corrió indignado hablando de la incoherencia de que en un país subdesarrollado los padres no sean los que enseñan a los hijos. En fin."
Información nutricional
Una para todos
A googlear, mi amor (vamos a googlear, mi amor)
Sin embargo, el acto de leer era, en sí mismo, algo extraordinario: la soledad, el secreto, la reserva de los propios pensamientos, la concentración y también las distracciones y las derivas por espacios clandestinos de la subjetividad. El acto de leer era casi más interesante que lo que se estaba leyendo, porque representaba un momento de autonomía radical respecto de los otros (los viejos, los que tenían autoridad), un acto privado que, a diferencia de la mayoría de los actos privados, no podía ser prohibido, aunque conocí gente que, a tientas, se daba cuenta de que peligraban las leyes del orden y castigaba a sus hijos prohibiéndoles que leyeran después de cierta hora, temiendo todos los desbordes que podían suceder y que muchas veces, en efecto, suceden.
Leer es una emancipación más allá o más acá de los libros; en el fin de la infancia, puede ser una fuerza secreta, que marca diferencias y también anuda amistades que, por primera vez, pueden llamarse intelectuales. Leer Hermann Hesse, Demian, a dos voces, llamándose por teléfono para comentar un episodio, discutir las acciones de los personajes (algo que poco después, cuando empecé a estudiar literatura, aprendí a no hacer), subrayar prácticamente todas las frases para comunicárselas al otro lector que también subraya casi todo. Si hubieran existido los mensajes de texto, habríamos intercambiado números de páginas y comienzos de párrafos: dos palabras, para que el otro las leyera y siguiera en el lugar indicado al mismo tiempo, como amantes separados que pactan que a tal hora leerán el mismo poema. Si la lectura fuera entendida como lo que realmente puede llegar a ser (algo descontrolado), tendría más popularidad entre los adolescentes, y se evitaría el sermoneo de los adultos que aconsejan leer como si fuera un régimen de comida sana.Beatriz Sarlo en revista viva. 13.08.2006


